¿A quién no le gusta presumir de una piel limpia y radiante? El uso de cremas y lociones, la contaminación ambiental, el sudor o el simple paso del tiempo son algunos de los agentes a los que exponemos diariamente nuestra piel, haciendo que ésta luzca apagada y sin vida.

El objetivo del peeling corporal es limpiar la piel de impurezas y células muertas que obstruyen los poros e impiden que la piel se oxigene, pero también es eficaz en suavizar las imperfecciones de la piel como cicatrices, acné o estrías.

La exfoliación se realiza con un masaje energético con geles o aceites que incluyen partículas sólidas que arrastran las impurezas de la piel. A continuación, se pasa a hidratar la piel, aplicando cremas, tónicos u otros preparados que ayudan a calmar la piel a la vez que la nutren en profundidad.

Para mantener una piel joven y resplandeciente es recomendable recibir este tratamiento como mínimo dos veces al año. Dos buenos momentos para ello son antes del comienzo del periodo estival, ya que prepara la piel para la exposición a los rayos solares y después del verano, para regenerarla y nutrirla tras las largas jornadas al sol. Además, también se recomienda como paso previo a la realización de cualquier tratamiento de belleza, ya que deja la piel en condiciones óptimas para absorber los elementos de dicho tratamiento.

Recomendado para personas con:

No recomendado en caso de:

  • - Alteraciones en la piel (heridas/quemaduras/eczemas/acné...)
  • - Mujeres en el I trimestre del embarazo
  • - Pieles sensibles
  • - Posterior exposición sol
  • - Consulte siempre con su terapeuta sobre posibles reacciones alérgicas a los productos utilizados en el tratamiento